lunes, 16 de diciembre de 2013
Arma de doble filo
Qué ingenua, creía yo. Estaban tan claras como el agua sus intenciones pero cegada por la emoción y la novedad ella no tenía ni la menor idea de qué era lo que ocurría detrás de la máscara de realidad que él le había presentado como verdad. Ojalá yo estuviera equivocada, tal vez las amigas estaban ahí para levantar y no evitar las caídas, por más de que lo intenten. Yo no estaba alucinando, muchos compartían mi forma de pensar pero por más de que le intentes explicar algo a la persona cegada, le puedes cambiar de lentes mil veces pero aún así seguirá viendo lo mismo ¿Paranóica? Precavida, tal vez. Yo diría que más atenta que el resto muchas veces y abierta a notar detalles que el resto omite como importantes, lamentablemente. De todas formas estaremos cerca a ella para atraparla en caso de que tropiece.
martes, 3 de diciembre de 2013
Despertó temprano por la mañana, los pies fríos sobre la madera del piso, café caliente, libro abierto, el frío que tanto amaba de invierno. Cómo desearía que estuviera él sentado en la sala, leyendo el periódico, esperándola para darle el tan acostumbrado beso de buenos días. Dejó su no muy elaborado desayuno sobre la mesita de café y se recostó sobre el sillón. Empezó a sentir ese sentimiento que últimamente la perseguía en días como aquel, en los cuales se sentía su ausencia y necesitaba que volviera. Pero tenía completamente claro que no sería así, ya no escucharía sus llaves tintinear en la entrada del departamento, sus ruidosos ronquidos por la madrugada, sus gritos cuando perdía su equipo de fútbol, ya no sentiría su calor por las noches, sus besos por las mañanas, su amor todos los días. La verdad es que ella ya no estaba completa sin su alma gemela, y la vida que alguna vez los hizo una sola persona hoy día los separaba por siempre ¿O los unía más que nunca? A pesar de que no estaba a su lado, ella sabía que él la cuidaría desde otra realidad, en donde ella no podía verlo pero él sí a ella. Qué cosa tan extraña esa del amor ¿no? Empezar a amar a un completo extraño, en donde sus defectos te parecen lo que lo hace más especial. Y ella sabía que a pesar de que algo más complicado que la distancia los había separado, no sería por siempre ya que su amor permanecería vivo, por toda la eternidad, presente en su corazón. Esos amores que hacen historia, no los desvanece la muerte y los sentimientos que surgen a lo largo de todos los años en los que se amaron, los unen por siempre.
Ahora despierta un poco más tarde, cuidándose del frío, se coloca los lentes y camina lentamente. Han pasado años desde que su amado había dejado la vida en la tierra, y ella había vivido muchos años más de los que ella creía que viviría. Se sienta en el sillón donde él solía leer el periódico y en donde escondía esa mirada pícara que la observaba mientras desayunaba, y es como si ella supiera que ahí estaba más cerca de él. De repente se tira la puerta de la cocina, y una ráfaga de perfume invade la habitación. Un calor estremece su cuerpo y se da cuenta que no está sola, nunca lo ha estado. Él siempre estará acompañándola y hasta que el destino vuelva a unirlos esperará pacientemente a su lado, levantándola de los tropiezos del camino. -Yo también te extraño- respondió ella, y su sonrisa resplandeció en la habitación.
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