Hace un mes que se calmaron las aguas,
el viento sopla suavemente y se escucha a las gaviotas cantar.
Se ve en el horizonte un brillo singular,
uno que antes no se veía y es que ahora,
el cielo y el mar tienen un destello más que se unió al firmamento,
lo hizo más bello y lo lleno de paz.
Cada cierto tiempo, la tripulación leva las anclas y se queda en silencio.
aprecian el paisaje sabiendo que ahora es más especial que antes.
También miran hacia arriba, miran las nubes hacia el infinito,
saben que algo especial vuela por los cielos, navega entre las nubes y ríe junto al viento.
Al tocar el barco pueden revivir las antiguas aventuras que vivieron en él,
en donde marineros y capitán tuvieron la oportunidad de disfrutar del mar.
A veces simplemente con sentir la brisa en el rostro,
los abraza un sentimiento acogedor,
nunca estarán perdidos, alguien les indica hacia donde deben viajar.
A pesar de que el último viaje de esa tripulación no todos llegaron a tiempo para zarpar,
y se quedaron esperando en la orilla,
todo tenía un motivo y es que esta sería una aventura distinta.
El capitán que ya se veía en el horizonte con una sonrisa les hacía una señal de despedida,
les daba un mensaje de que era tiempo de que lo dejen navegar solo,
que llegaría por fin a el destino que por mucho tiempo necesito alcanzar.
Hace un mes te fuiste abuelito lindo, y cada vez te extraño más.
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